martes, 11 de diciembre de 2012

Yo soy!!! cromañón!!! cromañón!!! cromanón!!!

Algo que no llego a entender de esta ciudad es su racismo. Los ejpañoles son racistas, pero los madrileños son MUY racistas.
Es extraño que un pueblo sin una identidad racial definida, cuya sangre se ha disuelto (y por tanto, enriquecido) con mil mezclas, deteste y desprecie al "diferente". Si existiera esa diferencia, todavía tendría algún sentido (ser un racista capullo), pero al no existir, la definición tendría que ser racista ignorante (así, con su redundancia).
Estaba yo esperando en la consulta del médico, junto a otros personajes. La espera se adivinaba larga, ya que debido a los recortes en Sanidad que llevamos sufriendo desde hace años por parte de la comunidad de Fachadriz, se programan consultas cada cinco minutos, tratando de aprovechar al máximo el escaso número de médicos. Tras media hora de espera, en la que pasaron a consulta dos personas, le tocó el turno a una tercera. Y una vez dentro (ser un puto racista y ser un cobarde suelen ser síntomas conjuntos de cretinismo), una maruja con sobrepeso trató de comenzar una conversación respecto a los manidos tópicos racistas: ya está bien, por su culpa estamos así, que se vuelvan a su país, blah, blah, blah... vaya, las mismas gilipolleces de siempre con acento de poligonera de 50 años. Mi primera intención fue iniciar una discusión, pero claro, ves esos ojos de borrego, esa expresión de "tengo la inteligencia justa para pasar el día" y ese aspecto de saldos del mercadillo, y se te quitan las ganas. Porque sabes que tratar de razonar con estos especímenes es tan reconfortante como intentar enseñar a conducir a tu gato. Porque sabes que se mantiene erguida por el efecto "globo aerostático" que produce el vacío de su cabeza. Porque no es por no ir, pero ir pa'ná es tontería.
Y éso que era fácil. La persona "acusada" en cuestión era un hombre, de mi edad (pero peor conservado, claro), cuyo único delito era tener la nariz más aguileña y la piel un poco más oscura que lo habitual en este país. Da igual que las estadísticas digan que los extranjeros recurren mucho menos a la asistencia sanitaria que los no-extranjeros (corroboradas por el hecho de que sólo uno de los quince pacientes de esa sala era "sospechoso" y tampoco por mucho). Da igual que las pensiones tengan todavía posibilidad de salvación gracias a la mano de obra extranjera. Da igual que las diferencias físicas entre los habitantes del Magreb y los ejpañoles (o portugueses o italianos o incluso griegos) sean mínimas, debido al mestizaje durante siglos. Da igual que genéticamente tengamos mucho más en común con un marroquí que con un alemán o un sueco. Y da igual porque éso no es importante. Porque lo que importa no es si naciste aquí o allí, si tu piel es de un color o de otro, o si tu idioma nativo es éste o aquél. Lo que importa es cómo te comportas, cómo sirves a la Sociedad, cómo ayudas a mejorarla. Puedes ser un hijoputa naciendo en cualquier país del mundo, teniendo cualquier religión, con cualquier orientación sexual. Y puedes ser una excelente persona con las mismas circunstancias, aunque en algunos casos requiera más esfuerzo que en otros.
Así que traté de aunar en una misma expresión asco y desidia, repugnancia y desinterés; me calcé los auriculares (incluso antes de poner la música) y le dí la espalda a la nauseabunda compañía. Probablemente en otras circunstancias habría acompañado los gestos con una expresión despectiva literal (un "ya me ha tocado la lerda racista", por ejemplo), más que nada para ponerle fácil decodificar los hechos. Pero al menos que le sirviera de desafío.

Y el caso es que no me extraña. Luego salen laEspe, elEspe y los menestros culpando del déficit a los extranjeros que van al médico, a los viejos que sacan una caja de ibuprofeno para la familia, al funcionario al que le bajan su ya ajustado sueldo... y las mentes simples se lo tragan. No ven que el recorte en médicos va al rescate de los bancos. No ven que el repago sanitario va al rescate de los bancos. No ven que los funcionarios las pasan putas, para rescatar a los bancos. Pero ven a alguien con pinta de extranjero y su reflejo de Pavlov reacciona ante las mentiras que les ha metido dentro la TV...

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